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SEXUALIDAD
Hasta qué punto es importante el sexo en una relación
¿No? ¿Ni siquiera un poquito satisfecha?
¿Es él quien se siente insatisfecho? Cuando no conectáis es un
problema, pero ¿tanto como para dejarlo todo? Si la cama se
convierte en un territorio nada agradable hay que evitarla, pero
¿qué pasa cuando estáis enamorados?
Para algunas mujeres el sexo está en un
segundo plano siempre y cuando hayan encontrado a un hombre que de
verdad valga la pena, al amor de su vida o, más claro, cuando estén
enamoradas.
Si su pareja no acierta bajo las
sábanas, optan por ‘echarle una mano’ y guiarle por su cuerpo, por
los puntos más sensibles enseñando el ritmo y la frecuencia con la
que quieren ser estimuladas por ellos.
Pero cuando no se dejan guiar, la
distancia o la barrera aumenta en el sexo, un aspecto de la relación
que debería ser de comprensión y complemento pleno entre los dos.
En el caso de que sea él quien no esté
muy feliz cuando estáis a solas puede ser frustrante y crear algunos
complejos innecesarios.
Lo mejor en estos casos es HABLAR hasta
de lo más íntimo, aunque de un corte tremendo. Si vale la pena tu
pareja intentará pasar por encima de cualquier problema. Si ni
siquiera lo intenta puede que no esté interesado/a en salvar la
relación de un bache. No muy estimulante, pero mejor a largo plazo:
es mejor no perseguir a estas personas.
La palabra sexualidad no designa solamente las actividades y el
placer dependientes del aparato genital, sino toda una serie de
excitaciones y actividades existentes desde la infancia, que
producen un placer que no puede reducirse a la satisfacción de una
necesidad fisiológica fundamental y que se encuentra también a
título de componentes en la forma llamada normal del amor sexual.
El amor humano no
tiene que ver con el sexo solamente, el sexo es una de las cosas
importantes que se da en el amor.
Todos los
individuos tienen sentimientos, actitudes y convicciones en materia
sexual, pero cada persona experimenta la sexualidad de distinta
forma, porque viene decantada por una perspectiva sumamente
individualizada. Se trata en efecto, de una perspectiva que dimana
tanto de experiencias personales y privadas como de causas públicas
y sociales.
No podemos conocer la sexualidad humana, sin tener en cuenta sus
múltiples dimensiones. El aprendizaje de la sexualidad en todas sus
facetas no sólo se reduce al conocimiento del individuo y de la
naturaleza del ser humano, sino que también viene determinada por el
medio en que se encuentra.
La sexualidad es
un tema que ha despertado el interés del hombre, desde los tiempos
primitivos a nuestros días; y su estudio contribuye a una
inmejorable preparación para el afrontamiento de distintos cambios
sexuales, tanto fisiológicos como conductuales que se producen a lo
largo de la vida.
UN PRESTIGIOSO PSIQUIATRA COMENTÓ EN UNA OCASIÓN:
Cuando en su consulta le preguntaba a un paciente por su vida
erótica, el diálogo casi sin excepción transcurría en los siguientes
términos:
Psiquiatra-
¿Cómo son sus relaciones sexuales?
La respuesta usual es esta:
<<normales>>
Psiquiatra-
¿Y cuales son las normales?
Paciente-
Pues... como las de todo el mundo
Psiquiatra-
¿Sabe usted como son las de todo el mundo o, cuando menos, las de
sus hermanos, amigos, vecinos...?
Paciente- No,
¿cómo voy a saberlo?
Psiquiatra-
¿Entonces?
Paciente-
Bueno, las que yo creo que son normales.
Psiquiatra-
Bien, pues dígame usted cuáles son las suyas para que yo vea cuáles
son las que usted considera normales
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